National Legislation on Labour and Social Rights
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En respuesta a la observación anterior de la Comisión, el Gobierno señala que no se han producido cambios en la legislación y la práctica que afecten a la aplicación del Convenio y que algunos de sus principios aún no se aplican totalmente, en particular, debido a la falta de un plan nacional de seguridad social. El Ministerio de Trabajo adoptó nuevamente la iniciativa de señalar a las partes interesadas más pertinentes la importancia de un plan nacional de seguridad social institucionalizado y confía en que en los próximos años se produzcan progresos a este respecto. Los comentarios de la Comisión se tendrán en cuenta durante la revisión de la legislación del trabajo de Suriname, incluida la Ley de Accidentes del Trabajo.
La Comisión recuerda que las prestaciones en virtud de la rama g) (en caso de accidentes del trabajo y de enfermedades profesionales) para las que Suriname ha aceptado las obligaciones de este Convenio, garantizadas a los nacionales y a los no nacionales, no se proporcionan en el extranjero y están sujetas a la condición de residencia en Suriname, lo cual es contrario a los artículos 4 y 5 del Convenio. Por consiguiente, señala de nuevo su esperanza en que, durante la revisión de la legislación nacional, el Gobierno enmiende el artículo 6, 8) del decreto núm. 145 de 1947, a fin de dar pleno efecto a las disposiciones antes mencionadas del Convenio.
En los comentarios que ha venido formulando a lo largo de 30 años en torno a la rama g) prestaciones en caso de accidentes del trabajo y de enfermedades profesionales, respecto de la cual Suriname había aceptado las obligaciones de este Convenio, la Comisión toma nota de que las prestaciones otorgadas a los nacionales y a los no nacionales estaban sujetas a la condición de residencia, lo que contraviene el artículo 4 del Convenio, de que no existía el pago de las prestaciones en el extranjero, lo que contraviene el artículo 5, y de que ninguna de las prestaciones de seguridad social eran aplicables a los refugiados y a los apátridas, lo que contraviene el artículo 10. El Gobierno declara que en el período de cinco años comprendidos en su memoria, no se había producido cambio alguno en la legislación y en la práctica que afectara la aplicación del Convenio y que algunos de sus principios no se aplicaban aún plenamente, debido, en particular, como destacara con anterioridad el Gobierno, a la ausencia de un régimen nacional de seguridad social. Sin embargo, añade que se encuentra en su fase final una revisión total de la legislación laboral de Suriname y que el Ministerio de Trabajo, junto con el Ministerio de Planificación, elaboran en la actualidad las instrucciones y buscan ayuda financiera para finalizar la revisión, que armonizaría más la legislación con las disposiciones del Convenio.
Al respecto, la Comisión toma nota de que, en la década de 1990, el Gobierno ya había recibido asistencia técnica en el terreno de la seguridad social, aportada por la OIT y el UNDP, con miras a la revisión de la legislación laboral y al establecimiento de un régimen nacional de seguridad social, pero la introducción del régimen tuvo que mantenerse en espera posteriormente, debido a otros problemas en el sector social, que el Gobierno consideraba de más urgencia. La Comisión toma nota de que la presente memoria preparada por el Ministerio de Trabajo no menciona las cuestiones relativas al establecimiento del régimen nacional de seguridad social, que es una competencia del Ministerio de Asuntos Sociales, ni la cooperación entre los dos ministerios, necesaria para modificar y desarrollar la legislación relativa a la seguridad social. Puesto que el Gobierno consideraba sistemáticamente que la ausencia de un régimen nacional de seguridad social era la razón principal que impedía la plena aplicación del Convenio, se le solicitaba que aclarara su actual posición en este tema. Mientras tanto, la Comisión quisiera que el Gobierno asegurara que las instrucciones de finalización de la revisión total de la legislación laboral por parte de los Ministerios de Trabajo y de Planificación, no dejaran de incluir asimismo la revisión de la legislación de seguridad social en consideración, especialmente del artículo 6, 8), del decreto núm. 145, de 1947, con el fin de dar pleno efecto a las mencionadas disposiciones del Convenio. Por último, la Comisión desea nuevamente señalar a la atención del Gobierno la posibilidad de un nuevo recurso a la asistencia técnica de la OIT en este terreno, si ello fuese necesario.
[Se solicita al Gobierno que responda detalladamente a los presentes comentarios en 2008.]
En sus comentarios anteriores relativos a la rama g) (prestaciones en caso de accidente del trabajo y enfermedades profesionales), respecto de la cual Suriname ha aceptado las obligaciones de este Convenio, la Comisión había tomado nota de que las prestaciones otorgadas a los nacionales y a los nacionales estaban sujetas a la condición de residencia, lo que contraviene el artículo 4 del Convenio; no se efectúa el pago de prestaciones en el extranjero, en contravención del artículo 5, y ninguna prestación de seguridad social es aplicable a los refugiados y a los apátridas, con lo que se contraviene el artículo 10. El Gobierno señala en su memoria que es consciente del hecho de que no se han registrado progresos en la aplicación de esas disposiciones del Convenio y que actualmente el país no se ha dotado de un régimen de seguridad social. Explica que las cuestiones relativas al establecimiento del régimen de seguridad social son de la incumbencia del Ministerio de Asuntos Sociales, por lo que, para poder lograr progresos al respecto, se requiere la cooperación del Ministerio de Trabajo. La memoria indica asimismo que el Ministerio de Trabajo hará lo necesario dentro de su competencia para poner la legislación en conformidad con el Convenio. La introducción del régimen nacional de seguridad social, ha sido temporalmente suspendida debido a otros problemas que se plantean en el sector social, considerados de mayor urgencia por el Gobierno.
Al tomar nota de esta información, la Comisión espera que el Ministerio de Trabajo y el Ministerio de Asuntos Sociales estarán en condiciones de cooperar estrechamente para que rápidamente se logren progresos sobre esas cuestiones. Recuerda que, durante la década de 1990, Suriname había sido objeto de proyectos de asistencia técnica en seguridad social por parte de la OIT y del PNUD con miras a instituir un régimen nacional de seguridad social y a revisar la legislación laboral. La Comisión expresa la esperanza de que, tal como lo ha prometido el Gobierno en su memoria, en un futuro cercano se modificará adecuadamente la legislación para dar pleno efecto a las disposiciones del Convenio ya mencionadas. En relación con la institución del régimen nacional de seguridad social, la Comisión desea señalar a la atención del Gobierno la alta prioridad otorgada al objetivo de la extensión de la cobertura de la seguridad social adoptada por la 89.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo en junio de 2001, y recuerda al Gobierno la posibilidad de recurrir a la asistencia técnica de la OIT en esa esfera, de ser necesario.
En relación con sus observaciones anteriores, que viene formulando desde hace muchos años, la Comisión toma nota de la declaración del Gobierno en su última memoria, según la cual no se aplican plenamente algunos de los principios establecidos en el Convenio, lo que se debe a la ausencia de un régimen nacional de seguridad social. En lo que atañe, en particular, a la rama g) (prestaciones en caso de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales), respecto de la cual se habían aceptado las obligaciones de este Convenio, toma nota de que, según la memoria, todas las prestaciones que se otorgan a nacionales y a no nacionales están sujetas a la condición de residencia, lo que contraviene el artículo 4 del Convenio. No existe pago alguno de prestaciones en el extranjero, ni acuerdos bilaterales o multilaterales que den efecto al artículo 5; y ninguna prestación de seguridad social es aplicable a los refugiados y a los apátridas, con lo que se contraviene el artículo 10. Sin embargo, el Gobierno señala que se considera la posibilidad de armonizar plenamente la legislación con el Convenio.
La Comisión recuerda que, desde que Suriname ratificara este Convenio en 1976, viene señalando a la atención del Gobierno el hecho de que no existe disposición alguna en la legislación que garantice el pago de la prestación por accidentes del trabajo y enfermedades profesionales en el extranjero, especialmente después de la expiración del período de tres años durante el cual, en virtud del artículo 6, 8), del decreto núm. 145, de 1947, en su forma enmendada, la pensión podría convertirse en una suma global, si el beneficiario trasladar su residencia al extranjero. Recuerda, además, que estas cuestiones habían sido objeto de proyectos de asistencia técnica en el terreno de la seguridad social para Suriname durante la década de 1990 por parte de la OIT y del PNUD, con miras a instituir un régimen nacional de seguridad social y a revisar la legislación laboral. Ante tal situación y habida cuenta de que, a pesar de las reiteradas promesas del Gobierno y de la asistencia técnica que se le suministró, no se habían realizado progresos en la aplicación del Convenio, la Comisión vuelve a instar enérgicamente al Gobierno a que adopte, en un futuro muy cercano, todas las medidas necesarias para armonizar plenamente su legislación y práctica nacionales con las mencionadas disposiciones del Convenio.
Artículo 5, g) (prestaciones en caso de accidentes del trabajo y de enfermedades profesionales) del Convenio. En respuesta a los comentarios anteriores que la Comisión viene formulando desde hace algunos años en relación con la necesidad de derogación del artículo 6, 8), del decreto núm. 145, de 1947, en su forma enmendada, el Gobierno declara que este artículo no establece restricciones en el pago de las pensiones en el extranjero, sino que brinda a los beneficiarios la oportunidad de convertir los pagos en forma de renta en pagos en forma de capital, si pueden probar al jefe de la inspección del trabajo que en un tiempo determinado dejarán el país. La Comisión recuerda al respecto que el mencionado artículo 6, 8), no contempla el pago de la pensión en el extranjero, sino sólo la posibilidad de que un beneficiario solicite la conversión de su pensión de accidente del trabajo o de enfermedad profesional en un pago en forma de capital, si traslada su residencia al extranjero antes de la expiración del período de tres años a partir de la fecha del accidente, durante el cual el grado de invalidez está aún sujeto a revisión por la autoridad competente de Suriname, y que no existe disposición alguna en la legislación que garantice al beneficiario o a sus dependientes el pago de la pensión en el extranjero tras la expiración de este período. Ante esta situación, y teniendo en cuenta que, en virtud del artículo 5 del Convenio, las pensiones por accidentes del trabajo o enfermedades profesionales, deben ser pagadas sin restricciones, cuando el beneficiario, ya sea un nacional de Suriname o de cualquier Estado que hubiera aceptado las obligaciones del Convenio en relación con esta rama, traslade su residencia fuera del territorio de Suriname, la Comisión insta nuevamente al Gobierno a que adopte, en un futuro cercano, todas las medidas necesarias para armonizar plenamente la legislación y la práctica nacionales con esta importante disposición del Convenio.
[Se invita al Gobierno a que comunique una memoria detallada en 1999.]
La Comisión lamenta comprobar que no se ha recibido la memoria del Gobierno. Por consiguiente, la Comisión se ve obligada a reiterar su observación anterior, redactada como sigue:
Artículo 5 del Convenio (rama g)) (prestaciones en caso de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales). La Comisión toma nota de la información que figura en la memoria del Gobierno relativa a la misión de la OIT en materia de seguridad social, cuyos resultados se tratarán en un seminario cuya celebración está prevista para finales del corriente año. En sus comentarios anteriores, la Comisión había señalado a la atención del Gobierno la necesidad de derogar el artículo 6, 8) del decreto núm. 145 de 1947, en su tenor modificado, que establece restricciones al pago de las pensiones por accidentes del trabajo y enfermedades profesionales, cuando los beneficiarios residieran en el extranjero. La Comisión expresa nuevamente la esperanza de que el Gobierno adoptará en un futuro muy próximo todas las medidas necesarias para garantizar en la legislación y en la práctica el pago de las pensiones por accidentes del trabajo y enfermedades profesionales tanto a sus propios nacionales como a los nacionales de otro Estado Miembro que haya aceptado las obligaciones del Convenio con respecto a la rama g), de conformidad con el artículo 5.
Artículo 5 del Convenio (rama g)) (prestaciones en caso de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales). La Comisión toma nota de la información que figura en la memoria del Gobierno relativa a la misión de la OIT en materia de seguridad social, cuyos resultados se tratarán en un seminario cuya celebración está prevista para finales del corriente año. En sus comentarios anteriores, la Comisión había señalado a la atención del Gobierno la necesidad de derogar el artículo 6, 8) del decreto núm. 145 de 1947, en su tenor modificado, que establece restricciones al pago de las pensiones por accidentes del trabajo y enfermedades profesionales, cuando los beneficiarios residieran en el extranjero. La Comisión expresa nuevamente la esperanza de que el Gobierno adoptará en un futuro muy próximo todas las medidas necesarias para garantizar en la legislación y en la práctica el pago de las pensiones por accidentes del trabajo y enfermedades profesionales tanto a sus propios nacionales como a los nacionales de otro Estado Miembro que haya aceptado las obligaciones del Convenio con respecto a la rama g), de conformidad con el artículo 5 del Convenio.
Artículo 5 del Convenio, rama g (prestaciones en caso de accidentes de trabajo y de enfermedades profesionales). La Comisión recuerda que el artículo 6, párrafo 8, del Reglamento de Accidentes (decreto núm. 745, de 1947), en la forma enmendada por el decreto E-38, de 20 de enero de 1983, no está de conformidad con el Convenio, en la medida en que sólo contempla la posibilidad del beneficiario de solicitar la conversión de su pensión por accidente del trabajo o enfermedad profesional en una suma de capital, si traslada su residencia al extranjero antes de la expiración de un período de tres años, a partir de la fecha del accidente o de la enfermedad. Además, pareciera que en la legislación no figura disposición alguna mediante la cual el pago de las pensiones por accidentes del trabajo y enfermedades profesionales esté garantizado a las personas accidentadas o enfermas después de haber expirado el mencionado período de tres años previsto en el Reglamento de Accidentes, así como a los derechohabientes de las personas accidentadas o enfermas cuando residen en el extranjero. De hecho, en virtud de esta disposición del Convenio, el pago de las pensiones por accidentes del trabajo y enfermedades profesionales deberá efectuarse sin restricciones cuando el beneficiario, sea nacional o natural de otro Estado que haya aceptado las obligaciones del Convenio respecto de esta rama, tenga o traslade su residencia fuera del territorio.
En su respuesta, el Gobierno declara que la Comisión interdepartamental se encuentra aún estudiando el informe sobre el establecimiento del sistema nacional de seguridad social. El Ministerio está también estudiando un proyecto de revisión de la legislación del trabajo, con la asistencia técnica de la OIT. En este contexto, el Gobierno ha solicitado a la OIT asistencia para el programa social de ajuste estructural, que permitirá la armonización de la legislación nacional con los convenios ratificados, y se espera que tenga lugar en un futuro cercano una misión de la OIT en el terreno de la seguridad social.
La Comisión toma nota de esta información y no puede sino expresar nuevamente la esperanza de que al revisar la legislación nacional, con la asistencia, si fuere necesario, de la OIT, el Gobierno no dejará de esforzarse en la adopción de las medidas adecuadas para levantar de modo expreso todas las restricciones al pago en el extranjero de las pensiones por accidentes del trabajo y enfermedades profesionales, mediante la derogación del artículo 6, párrafo 8, del decreto núm. 145, de 1947, y que establecerá un procedimiento que garantice, en la legislación y en la práctica, el pago de estas prestaciones, en caso de residencia en el extranjero, tanto a los trabajadores accidentados o enfermos como a sus derechohabientes, de conformidad con este artículo del Convenio. La Comisión solicita al Gobierno que indique todo progreso realizado en este sentido y en relación con el establecimiento de un sistema nacional de seguridad social.
[Se invita al Gobierno a que comunique una memoria detallada para el período que finaliza el 30 de junio de 1995.]
Artículo 5 del Convenio (rama g: Prestaciones en caso de accidentes de trabajo y de enfermedades profesionales). En comentarios que viene formulando desde hace varios años la Comisión señala a la atención del Gobierno que el artículo 6 (párrafo 8), del reglamento de accidentes (decreto núm. 145 de 1947), en la forma enmendada por el decreto E-38 de 20 de enero de 1983, no es conforme al Convenio en la medida en que sólo contempla la posibilidad del beneficiario de solicitar la conversión de su pensión por accidente del trabajo o enfermedad profesional en una suma de capital si traslada su residencia al extranjero antes de la expiración de un período de tres años a partir de la fecha del accidente o enfermedad. De hecho, el Convenio establece que las pensiones por accidentes de trabajo y enfermedad profesional seguirán pagándose sin ninguna restricción cuando el beneficiario, sea nacional o natural de otro Estado que haya aceptado las obligaciones del Convenio respecto a esta rama, traslade su residencia fuera del territorio.
En memorias anteriores el Gobierno indicaba que se estaba elaborando un proyecto de decreto para modificar el reglamento de accidentes tomando plenamente en cuenta los comentarios de la Comisión. El Gobierno también había mencionado un proyecto OIT/PNUD, para establecer un sistema de seguridad social, en el contexto del cual se estaba elaborando un proyecto de ley de seguridad social; dicho proyecto de ley especifica, en su artículo 25 (apartado g) del párrafo 1)), "que los reglamentos pueden prever el derecho de las personas que ya no tengan su residencia habitual en Suriname a percibir las prestaciones". En su última memoria, sin embargo, el Gobierno declara que con respecto al proyecto de sistema de seguridad social sólo está asesorando al Ministerio de Asuntos Sociales un comité interdepartamental.
La Comisión toma nota de esta información y estima que, estando pendiente el establecimiento del sistema de seguridad social, el Gobierno no debería tener dificultad en hacer surtir plenos efectos a esta disposición del Convenio, mediante la eliminación expresa de toda restricción sobre el pago en el extranjero de las prestaciones periódicas adeudadas en caso de incapacidad permanente, aun cuando esté pendiente de estudio el grado de incapacidad (sin perjuicio de cualesquiera medidas que puedan tomarse, especialmente en el marco de los arreglos y acuerdos previstos en los artículos 9 y 11 del Convenio, para evitar la acumulación de prestaciones y prever el reconocimiento médico de las personas accidentadas que residen en el extranjero).
En consecuencia, la Comisión vuelve a expresar su esperanza en que pronto se adoptarán las medidas necesarias para derogar el artículo 6 (párrafo 8), del decreto núm. 145, de 1947. También espera que se establecerá un procedimiento tanto en la legislación como en la práctica, para pagar las prestaciones en casos de residencia en el extranjero y que el Gobierno indicará todo progreso que se registre tanto a este respecto como, en relación, a la adopción del proyecto de ley de seguridad social.
Además, la Comisión solicita nuevamente al Gobierno que especifique las leyes, reglamentos u otras disposiciones legislativas por las que se garantiza el pago de pensiones en el extranjero por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales a las personas afectadas una vez expirado el plazo antedicho de tres años, así como a los a derechohabientes de los afectados cuando residen en el extranjero.
[Se invita al Gobierno a que proporcione una memoria detallada para el período que finaliza el 30 de junio de 1993.]
Artículos 4 y 5 del Convenio; rama g) (prestaciones en caso de accidentes de trabajo). En sus comentarios anteriores la Comisión señaló a la atención del Gobierno el hecho de que el artículo 6, apartado 8, del Reglamento de Accidentes (decreto núm. 145 de 1947), en la forma enmendada por el decreto E-38 de 20 de enero de 1983, no corresponde enteramente al Convenio, en la medida en que sólo contempla la posibilidad del beneficiario de solicitar la conversión de su pensión de accidente de trabajo en una suma de capital en el caso de que traslade su residencia al extranjero antes de la expiración de un período de tres años a partir de la fecha del accidente. De hecho, el Convenio establece que las pensiones por accidentes de trabajo seguirán pagándose sin ninguna restricción cuando el beneficiario, sea nacional u originario de todo otro Estado que haya aceptado las obligaciones del Convenio respecto a esta rama, en caso de trasladar su residencia fuera del territorio.
En su memoria el Gobierno indica que, con relación a las discusiones que se iban a celebrar con las compañías de seguros, las conversaciones celebradas a este respecto no han dado todavía como resultado ninguna solución. También señala el Gobierno que se está examinando un proyecto OIT/PNUD sobre el establecimiento de un régimen de seguridad social. Según la observación de la Comisión de Expertos, se ha preparado un decreto por el que se modifica el Reglamento de Accidentes. En un futuro próximo el Ministro del Trabajo presentará este proyecto de decreto a la junta tripartita consultiva del trabajo a efectos de conocer su opinión. Por otro lado, el Gobierno agrega que aunque ello no se establecía explícitamente en el Reglamento de Accidentes, el artículo 6 y el artículo 10, párrafo 6, de la ley dan a entender que las compañías de seguros están legalmente obligadas a garantizar el pago de prestaciones periódicas en el extranjero y que la ley se aplica en este sentido. Según lo declarado ya en anteriores memorias, en casos de traslado de residencia al extranjero la Comisión de Accidentes ha aprobado solicitudes para su conversión en una suma de capital, de conformidad con el artículo 18, párrafo 2 de la ley, incluso también antes de que entrara en vigor el decreto E-38 con anterioridad al término del plazo de tres años.
La Comisión toma nota con interés de esta información. Considera, por lo tanto, que el Gobierno no deberá tener ninguna dificultad en dar pleno efecto a estas disposiciones del Convenio, eliminando para ello expresamente toda restricción sobre el pago en el extranjero de prestaciones periódicas adeudadas en casos de incapacidad permanente, aun cuando todavía esté pendiente de estudio el grado de incapacidad (y ello sin perjuicio de cualesquiera medidas que puedan tomarse, especialmente en el marco de los arreglos y acuerdos previstos en los artículos 9 y 11 del Convenio, para evitar la acumulación de prestaciones y prever el reconocimiento médico del estado de las personas accidentadas que residen en el extranjero).
En consecuencia, la Comisión expresa nuevamente la esperanza de que el antedicho proyecto de decreto de enmienda del Reglamento de Accidentes se adopte en un próximo futuro y que se derogue el artículo 6, subartículo 8, del decreto núm. 145 de 1947. También espera que se establezca un mecanismo para el pago de prestaciones en el caso de residencia en el extranjero. Con relación a lo que antecede, la Comisión solicita al Gobierno que proporcione cualquier indicación sobre la adopción del proyecto de ley de seguridad social preparado en el contexto del proyecto OIT/PNUD, en el cual se establece, en el artículo 25, 1), g), que el "Reglamento puede contemplar el derecho de la prestación para personas que ya no residen normalmente en Suriname".
Además, la Comisión solicita nuevamente al Gobierno que especifique las leyes, reglamentos u otras disposiciones por las que se garantiza el pago de pensiones en el extranjero por accidentes de trabajo a las personas accidentadas una vez que haya expirado el antedicho plazo de tres años, así como a los derechohabientes de las personas accidentadas cuando residen en el extranjero.